EntreMayores: Terapia Ocupacional para un envejecimiento activo

El proyecto EntreMayores es, ante todo, una apuesta innovadora. Un proyecto piloto que se enmarca en el ámbito de la Acción Social que la Fundación Isabel Martín desarrolla habitualmente con su proyecto EntreMujeres. Y es así como se consigna, como una rama más de ese crecimiento social nacional que cada día se consolida con más fuerza y firmeza. Es importante destacar esto último debido a que la Covid-19 nos arrasó a todos y, después, nos tuvimos que hacer fuertes en los proyectos más afectados.

Está diseñado con un objetivo claro; promover y mejorar la autonomía personal y el envejecimiento activo de personas mayores de 65 años, preferiblemente mujeres, que se hayan visto impactadas negativamente en estos aspectos por los efectos de la pandemia. Por eso hemos contado en primer lugar con las mujeres usuarias del Espacio EntreMujeres que cumplían con esos requisitos. Tras año y medio del inicio de este fenómeno mundial, muchas personas se han visto azotadas por acontecimientos adversos que han mermado su autonomía, independencia y procesos funcionales, cognitivos y afectivos. El estado de alarma y el aislamiento impuesto hizo incrementar los procesos de soledad no deseada, con todo lo que eso conlleva.

El enfoque desde la Terapia Ocupacional es el foco innovador dado que busca generar espacios de diálogo y momentos de acompañamiento, apoyo y cuidados con el fin de que las personas adheridas al programa puedan recuperar e incluso mejorar sus hábitos y actividades cotidianas presentes en su vida pre-confinamiento favoreciéndose la independencia de esos usuarios y esas usuarias desde una intervención profesional abordada como terapia, desde el valor de la ocupación y el sentido del valor humano.

El proyecto cuenta con intervenciones individuales en domicilio y grupales en el Espacio EntreMujeres.  Estas intervenciones son diseñadas, programadas, ejecutadas y evaluadas por nuestra terapeuta ocupacional, Piluca. La asignación y distribución de los usuarios y de las usuarias en dichas intervenciones, así como, la sí o no pertinencia de la realización de alguna de esas sesiones, sigue un criterio profesional y cuenta con actividades para rehabilitar la vida diaria, la salud física mejorando la movilidad, el entrenamiento de la memoria, la atención, la concentración, las relaciones sociales, el uso de nuevas tecnologías y/o actividades de ocio y tiempo libre. Todo ello imprescindible para poder tener una buena salud, y en consecuencia mejorar la calidad de vida.

Dentro de este programa, y según las necesidades de cada caso, se pueden incluir derivaciones o acercamiento de otros profesionales que atiendan necesidades específicas identificadas. De la misma forma que proporcionar asistencia en tareas concretas como el acompañamiento domiciliario, peluquería, limpieza, apoyo para ir a la compra o para hacer determinadas gestiones que se hayan percibido.  Estas últimas acciones se llevan a cabo por personal contratado por La Fundación Isabel Martín y son “prescritas” por la Terapeuta Ocupacional.

El proyecto, además, cuenta con sesiones de Jardinería Social y Terapéutica (JST) con el objetivo de favorecer el bienestar físico y mental que proporcionan las plantas y naturaleza en las personas, añadiendo un valor terapéutico y rehabilitador con acciones personalizadas. Va a contar con actuaciones grupales, más sociales o interactivas y, en algunos casos, con actuaciones individuales más favorecedoras de funciones cognitivas, afectivas o psicológicas. Las sesiones grupales se ofertan dentro de la colaboración con usuarias y usuarios institucionalizados. No podemos olvidar el gran deterioro manifiesto en los centros asistenciales tras esta afección mundial.

Es un proyecto que acaba de arrancar y en que tenemos depositada mucha ilusión. Nuestro objetivo es llegar a unas 30 personas con las sesiones individuales domiciliarias, divididas en tres fases, y a muchas más con las sesiones grupales, entorno a las 120 personas.

Beneficiarios/as directos/as:

150 personas mayores de 65 años, preferentemente mujeres:

* Atención individual domiciliaria: 30 personas no dependientes o grado de dependencia leve.

* Atención grupal personalizada: 120 personas (50 personas no dependientes y 70 personas institucionalizadas).

Beneficiarios/as indirectos/as

En todos los casos, y especialmente en el grupo del programa de atención domiciliaria individual, la participación de la familia, si la hubiera, conviviente o no, es esencial para el diseño de la intervención personalizada. Dependiendo, además, del grado de autonomía del/la participante será necesario su consenso y se requerirá de su participación.

Adicionalmente, en el caso de ser cuidadores, podrán ser beneficiarios/as indirectos/as en la medida en que se podrán descargar de horas de cuidados, al quedar la persona participante al cuidado del profesional o voluntarios que desarrolle cada actividad.